30/10/2009
REIVINDICACIÓN
Las compañías catalanas temen por su desaparición
- • La crisis también ha hecho aumentar la morosidad en los pagos por las giras
- • Los grupos piden que las instituciones no bajen las partidas para artes escénicas
- Los representantes de los grupos privados, ayer en la sede del Teatro de los Sentidos, en el Polvorín. Foto: MAR ROCABERT / ACn
BARCELONA
Las compañías teatrales catalanas levantaron ayer la voz de alarma. Su denuncia fue contundente: está en peligro de desaparición una forma de hacer teatro, que ha sido bandera de la cultura catalana los últimos 30 años. La crisis ha provocado que las instituciones, principalmente los ayuntamientos, hayan recortado las partidas destinadas a artes escénicas con la inevitable reducción de contrataciones. Una estimación apresurada las sitúa este año en un 25% menos año respecto al 2008.
El espacio elegido para la convocatoria, la sede del Teatro de los Sentidos en el Camí del Polvorín de la falda de Montjuïc, resultó altamente metafórico. Allí descargaron su denuncia los 20 integrantes de CIATRE (Associació de Companyies de Teatre Professional de Catalunya), una entidad fundada en 1996. Estaban al frente del pelotón unas caras tan relevantes como su presidenta, Anna Rosa Cisquella (Dagoll Dagom), Joan Lluís Bozzo (Dagoll Dagom), Joan Gràcia (Tricicle), Jordi Milán (La Cubana), Jürgen Müller (La Fura) o Mamen Duch (T de Teatre).
APOYO A LAS GIRAS / Bozzo, por ejemplo, sentenció que el modelo escénico catalán se decanta peligrosamente entre el teatro público, a cargo del TNC y el Lliure, y el privado a partir de musicales de multinacionales, o de producciones que se basan en rostros famosos de la televisión.
Todos los representantes de esas 20 compañías privadas denunciaron la reducción de contrataciones o la rebaja de chachet para unos grupos que tienen en las giras su principal forma de amortización de los espectáculos. Además, la crisis ha aumentado la morosidad «espantosa» a la hora de efectuar los pagos, sobre todo en el resto del Estado, lo que acentúa los problemas de unos artistas que viven al día. «Si no podemos optar a hacer bolos, no podemos aguantar», comentó Pepa Plana, la payasa de mayor trayectoria en Catalunya. Joan Segalés, de Vol-Ras, lamentó que no tienen «ningún elemento de presión» para hacer frente a esa morosidad, ante el riesgo de no volver a ser contratados.
Los profesionales coincidieron en que el esfuerzo hecho por las administraciones para reformar o construir teatros precisa de una programación mucho mayor que la actual. «Un teatro reformado debería tener dos, tres o cuatro funciones a la semana», afirmó Cisquella.
Bozzo concretó las peticiones de CIATRE en una mayor dotación presupuestaria, la articulación de los circuitos de contratación de la Diputación y la Generalitat, la representación en los órganos decisorios de esos circuitos y un mayor eco en los medios de su trabajo. «Si no iremos de mal en peor», sentenció.
REDUCCIÓN DEL MERCADO / Otro problema que han encontrado las compañías estables catalanas es la reducción del mercado español, a partir del hecho de que cada comunidad protege a los grupos de su territorio. «Eso contribuye a una situación de ahogo aún mayor», dijo Cisquella.
La presidenta de CIATRE anunció que tienen prevista una reunión con la Generalitat dentro de dos semanas para plantear sus demandas en busca de soluciones, que no solo afectan a su asociación, sino a las 120 compañías privadas catalanas, según un censo del 2006.
Cisquella remató su denuncia con otro ejemplo para dibujar la problemática de la crisis. «Nit de Sant Joan, que estrenamos en 1981 con su gira correspondiente, es en el 2009 un espectáculo de gran formato, lo que dificulta su contratación. Tiene ocho actores y una escenografía que cabe en dos camiones».